miércoles, 13 de enero de 2021

LIBROS QUE ME ESTOY LEYENDO EN EL AÑO 2021



 Buenas tardes, queridos noctámbulos:

Aquí os dejo la eterna lista de lecturas que iré completando durante este año.  Espero que os parezcan interesantes. 

Bien sé que llevo mucho retraso con las reseñas y os pido disculpas por ello, pero prometo poner el blog al día.  Por eso mismo os recuerdo que cada título será un enlace que lleve a la reseña del libro en cuestión. 

Besos y abrazos, queridos noctámbulos, y feliz Año Nuevo.



ENERO

1-El cuaderno de los desafíos de Dash & Lily, de David Levithan y Rachel Cohn.

2-El ángel de Múnich, de Fabiano Massimi.

3-Una de esas chicas, de Sara Zarr.

4-Nada es suficiente, de Lydia Carreras.

5-Demian, de Hermann Hesse (relectura).

6-Hasta la última palabra, de Tamara Ireland Stone.


FEBRERO 

7-Sushi para principiantes, de Marian Keyes (relectura).

8-La campana de cristal, de Sylvia Plath (relectura).

9-Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena (relectura).

10-A sangre fría, de Truman Capote.

11-Las hijas de Blossom Street, de Sylvia Plath.

12-Niño de piedra con delfín, de Sylvia Plath.


MARZO

13-Hay algo que no es como me dicen. El caso de Nevenka Fernández contra la realidad, de Juan José Millás.

14-El gato negro, de Edgar Allan Poe.

15-Morella, de Edgar Allan Poe.


ABRIL

16-Con amor, Simon, de Becky Albertalli.

17-Kafka y la muñeca viajera, de Jordi Sierra i Fabra.


MAYO

18-Carmen Laforet: una mujer en fuga, de Anna Caballé e Israel Rolón-Barada. 

miércoles, 27 de mayo de 2020

PALOMITAS EN CASA: ONE TREE HILL (SPOILER)


De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Lucas, Peyton, Haley,
Brooke, Nathan.

De izquierda a derecha: Quinn, Clay, Brooke, Julian, Haley, Nathan.


Empecé a ver "One Tree Hill" por casualidad, durante una de esas madrugadas de verano en las que una hace zapping por puro aburrimiento. Cambié a Disney Channel buscando algo entretenido y allí estaba: la programación que me engancharía para el resto de las madrugadas de verano: "One Tree Hill" alternando con "The O.C. "
Me gustaba más la primera que la segunda serie, pero me divertía viendo las dos, para ser justos. 
Con el tiempo conseguí la serie completa "One Tree Hill" y ayer terminé de verla. No puedo dejar de plasmar mis impresiones.

En el pueblo ficticio Tree Hill, fantápolis de Wilmington, ubicada en Carolina del Norte (Estados Unidos), dos hermanastros, hijos del mismo padre, se enfrentan en la vida y en la cancha de baloncesto de su instituto. Son Lucas y Nathan. Nathan ha compartido su niñez y adolescencia con sus padres, pero Lucas sufrió el abandono de su padre y creció con su madre y su tío Keith, hermano de su padre. 
A partir de aquí se intenta desmadejar una enorme maraña telenovelesca basada en la vida de sus familiares, amigos y la búsqueda del camino de cada uno en su propia vida. 
Aunque "One Tree Hill" trata, sobre todo, de las consecuencias que sufren los hijos a partir de decisiones erróneas tomadas por sus padres, y de la esperanza de que estos adolescentes que sufren no vuelvan a caer en esos mismos errores al criar a sus hijos, de tal manera que, cuando los personajes adolescentes tienen descendencia, la historia se repite con mejores resultados. Es la esperanza misma en la humanidad. 

Normalmente no me gustan las telenovelas, pero "One Tree Hill" tenía varios factores que me atrajeron: sus temas principales son la música, el arte, la literatura, la creatividad, en suma, y la complejidad entre las relaciones humanas. Aborda temas que otras series ni se atreven a nombrar, como el capítulo en el que un adolescente lleva un arma al instituto, y dispara a sus compañeros ("With tired eyes, tired minds, tired souls, we slept"). Habla de venganza, tema que no me agrada en absoluto. También nos transmite los valores de la lealtad, la amistad, y la resiliencia (muy importante este tema) , casi siempre encarnado en el personaje de Brooke Davis.   
¿Te animas a viajar conmigo entre sus historias y personajes? No te arrepentirás...

Bueno, primero debo aclarar que pese a la comparación que he establecido entre One Tree Hill y las telenovelas, no se trata de una de ellas, sino de una serie de televisión que peca de melodramática.  Me parece una serie no demasiado buena pero sí lo suficiente como para tomar ejemplo en algunos temas que se recrean. 

Por ejemplo creo que su personaje principal, Lucas Scott, interpretado por Chad Michael Murray está sobrevalorado y sobreactuado.  Es un personaje que, siendo el "héroe" me cae mal, y mucho, porque sencillamente no le da credibilidad a su historia. El actor parece más interesado en mostrar lo supuestamente guapo que es, que en meterse en la piel de Lucas Scott. El hijo perfecto, el amigo perfecto, el sobrino perfecto, pero el eterno indeciso que engaña a su novia con su mejor amiga. Este último es el registro que le va bien a este actor, especialmente después de verlo en "Las chicas Gilmore" y en "Dawson crece.
No veo que Lucas crezca como persona, y desde luego lo que me atrae del personaje es únicamente su afición por la literatura.  El contrapunto es su hermanastro Nathan, el "antihéroe": típico creído y cretino popular de instituto que cree que todo está a sus pies y por debajo de él, pero que soporta la pesada carga de unos padres muy problemáticos. Nathan tiene defectos y juega sucio, es verdad.  Sin embargo es más auténtico, porque no finje. Nathan no se esconde y desde luego no va de mártir ni de "buen niño". Es quien es. 
Lo que me gusta de Nathan, y mucho, no es que sea el chico malo y peligroso, sino que a lo largo de las nueve temporadas que dura la serie, evoluciona y crece. Encuentra su camino. Se equivoca, se cae y se levanta, y aunque tenga miedo y meta la pata, vuelve a intentarlo. Se convierte en una buena persona que asume la responsabilidad de sus actos, ve lo que no le gusta de él y se esfuerza por cambiar. Nathan Scott es un personaje muy interesante. Es un personaje redondo frente a lo plano que resulta el personaje de Lucas Scott, quien, habiendo querido ensalzársele en la serie mediante sus actos, ha resultado ser bastante mediocre. 
Lo mejor de Lucas: su afición por los libros y por el deporte. Lo peor: sus parrafadas literarias. 
Lo mejor de Nathan: su evolución personal. Lo peor: cuando intenta enamorar a Haley para fastidiar a Lucas. 

Una de las protagonistas femeninas es Peyton Sawyer. Me gusta Peyton. Tiene personalidad, es una adolescente atormentada y dibuja. Es una apasionada de la música y una rebelde. Esos tipos de personajes funcionan muy bien en las teleseries para adolescentes.
Una magnífica Hilarie Burton insufla magnetismo a Peyton durante las tres primeras temporadas de Tree Hill, pero empieza a cojear en la cuarta temporada hasta que se hace un poco pesada en la quinta y en la sexta. 
Afortunadamente, tanto Lucas como Peyton desaparecen en la séptima temporada. Estábamos ya hartos de tanta indecisión entre el romance Lucas/Peyton, y especialmente, empachados del triángulo amoroso Lucas/Brooke/Peyton.  El eterno cliché: las dos mejores amigas separadas por un "guapo" chico. 
Lo mejor de Peyton: su look, su arte y su rebeldía. Lo peor: su obsesión eterna de ser "salvada por Lucas" en lugar de salvarse ella misma y sus continuos dramas y lloriqueos (¿cómo puede acumular un personaje tantas desgracias?)  Peyton es adoptada pero vive sola: es huérfana de madre y su padre trabaja lejos.  Conoce a su madre biológica; no la acepta; cuando se encariña con ella, queda huérfana de madre otra vez debido a un cáncer de mama. Es acosada y agredida en dos ocasiones diferentes por un horrible personaje que se hace pasar por su hermanastro. Su padre biológico no quiere saber de ella. Y cuando por fin es correspondida por Lucas puede morir al quedar embarazada. ¿No es demasiado? ¡Ah!, y es la única herida en el tiroteo del instituto por su propio compañero.  Demasiado irreal, ¿no creéis? 

El personaje que más me gusta de la serie junto a Julian Baker es Brooke Davis. Aunque al principio parece un tanto cruel y frívola, resulta ser la más fuerte de todos.  Es verdad que se enfrenta a adversidades, como todos en la vida, pero Brooke siempre se levanta con una sonrisa y soluciona sus problemas. Acude a sus amigos y también los ayuda. No se avergüenza de buscar ayuda cuando la necesita y es muy alegre. Este personaje tiene magia.
Cuando se harta de los chicos estando en el instituto (esto me encanta), crea una línea de moda llamada "Clothes over bros" (juego de palabras en inglés que sugiere que la ropa está por encima de los chicos), que la hace triunfar con el tiempo. Es un ejemplo de resiliencia inmejorable. 
Brooke es una adolescente rica que sabe lo que son algunas carencias (sus padres se arruinan, pero su verdadero drama es que ella es invisible para sus padres) y aun así es optimista y nos hace reír con sus divertidas ocurrencias. 
Lo mejor de Brooke: es humana y leal a sus amigos. Sabe lo que importa en la vida. Es divertida y resulta un soplo de aire fresco para la serie. Es una superviviente.  Lo peor: estira demasiado el melodrama Lucas/Peyton/Brooke. 

Los demás personajes son importantes, claro. Me gustan todos, unos más y otros menos. El padre de Lucas y Nathan es en exceso pesado con sus ganas de venganza. Es el villano por antonomasia.  Salva al personaje el hecho de que casi al final de la serie su personalidad da un giro interesante y evoluciona, pero ese giro tiene cierto tufillo a hipocresía hollywoodiense. 

Haley es un personaje a tener en cuenta. La eterna empollona que es amiga de Lucas y nada más (por fin podemos disfrutar de una amistad chico/chica sin otros intereses románticos), pero que se enamora del chico malo (¡oh, eterno cliché de nuevo!) y lo ayuda. Lo mejor de Haley es que sabe ver en Nathan su lado salvable. Lo peor: la poco creíble depresión que interpreta Bethany Joy Lenz tras la muerte de la madre de Haley.

Como decía, me gustan muchos personajes, y me gustan los nuevos que incorporan cuando se marchan los veteranos. Hay actores de talla, como Barry Corbin y Moira Kelly.  Me gustan Skills, Mouth, Milli, Alex, Julian, Chase, Mia, Jamie, Deb, Clay, Quinn, Logan, ....

Señalaba anteriormente que la importancia de la serie reside en los temas tabúes que trata, difíciles de abordar: adopción, suicidio, infidelidad, venganza, fratricidio, tiroteo en un instituto, embarazos prematuros, bodas entre adolescentes, operaciones clandestinas, maltrato a menores, desórdenes alimenticios, manipulación, bisexualidad y racismo, drogadicción, cárcel, agresiones, asesinatos, estafa, problemas psiquiátricos, a la par que trata temas interesantes y positivos, como la lealtad, la amistad, la resiliencia, las artes en general, el deporte, la familia y el crecimiento personal. 

He aprendido con "One Tree Hill" que la venganza no sirve para nada, pero que la búsqueda de la justicia es importante; que levantarse cada vez que te caes es imperativo; que siempre tienes a más gente que te quiere a tu alrededor de la que crees y que hay que tener mucho cuidado con la información que das gratuitamente en Internet. He aprendido que no hay que conformarse permaneciendo en la zona de confort y hay que enfrentarse a los miedos; que se puede y se debe perdonar incluso a quien te hizo más daño y que el arte es una ayuda imprescindible para canalizar nuestras emociones; que los prejuicios no sirven de nada y que no siempre quien parece mejor persona es quien va a permanecer a tu lado; que la gente viene y va, pero que aunque se marchen de tu vida no tienen por qué dejar de quererte. 
Creo que la balanza compensa con creces el reiterativo tema del mal frente al bien desarrollado de una forma un tanto simplista, y podemos perdonar el hecho poco creíble de que en un mismo grupo de amigos y familiares hayan sido víctimas seis de ellos en varias ocasiones por cuatro psicópatas distintos, o de que en una misma familia haya habido dos secuestros....  Incluso personalmente, les puedo perdonar la mala prensa que hacen continuamente de su antecesora "Dawson crece".  Lo que no perdono es que los guionistas se empeñen en que casi todo el elenco femenino se degrade llamándose "zorras" unas a otras. 
En resumen, "One Tree Hill" quizá no sea la mejor serie del mundo, pero tiene momentos tan bellos como cualquier otra producción televisiva, y al cabo de las nueve temporadas, al día siguiente de ver el último capítulo, te preguntas: ¿Qué haré ahora sin mis amigos? Y creo que cuando consideras que los personajes de ficción son tus amigos es que hay mucho de bueno en esa serie. 


Enlaces de interés:











domingo, 10 de mayo de 2020

MIS LECTURAS: El piano, de Carmen Laforet. (Spoiler)



En El piano, Carmen Laforet nos habla de personajes variopintos abordando el tema de la libertad en contraposición a las normas sociales que le podrían reportar riqueza y bienestar a la protagonista frente a la vida humilde que esta escoge, independiente y sin obligaciones impuestas...
La señorita Rosa está casada y tiene un niño. El vecindario no cree que merezca a un marido tan guapo, puesto que ella no es agraciada físicamente. El vecindario siempre la mira mal, y ella lo sabe, pero no le importa; aquí reside la fuerza de Rosa: no se preocupa por la opinión que tengan de ella, por las habladurías ni por asuntos sin importancia.  Su sonrisa siempre va por delante, y solo se la arrebatan cuestiones importantes, como la falta de salud de su familia. Ayuda sin esperar nada a cambio, pero esto no lo saben de ella sus vecinos, que presuponen y están repletos de prejuicios. Ella solo tiene tiempo de ser feliz y de estar agradecida por lo que tiene. 
Tiene Rosa una tía que enferma y a la que cuida. No en vano Rosa fue en su infancia cuidada por ella y es la única familia que tiene. De su casa se fue para independizarse pero vuelve siempre a visitarla, más aún una vez enfermó. 
El marido de Rosa es escritor y espera ser famoso. Él no es tan libre como ella y sí espera una herencia de la tía de su mujer, pero no lo hace con mezquindad. Simplemente todavía no ha comprendido, como Rosa, qué es verdaderamente importante. 
Y llega la herencia: un piano de cola que apenas les cabe en casa. Lo disfrutan, pero se ven obligados a venderlo cuando el hijo del matrimonio contrae meningitis y el marido de Rosa enferma también. 
Cuando recuperan la salud el matrimonio queda más unido si cabe.

La trama no es especial, pero sí lo son sus personajes.  El planteamiento de la libertad, con la consecuente responsabilidad de cuidarse a uno mismo y de trabajar por necesidad, es muy interesante contrapuesto a la riqueza material que implica cautiverio.  Me ha gustado mucho que la protagonista fuera independiente, que escogiese su vida sin miedos y se enfrentase a todo disfrutando cada minuto. 

No sé por qué dijeron que Laforet no escribió nada interesante o bueno después de Nada. Además, siempre me parecieron muy crueles los juegos de palabras que emplearon los periodistas al plantear su supuesto silencio literario.  Personalmente, me estoy centrando en leer su obra y cada vez me emociono más. Hay cuestiones importantísimas que sabe plantear en pocas páginas, y eso solo lo saben hacer los escritores realmente buenos. 

De nuevo les recomiendo esta lectura. 
¡Feliz viaje hacia la libertad de las palabras!



jueves, 7 de mayo de 2020

MIS LECTURAS: El viaje divertido, de Carmen Laforet.



Carmen Laforet


El viaje divertido es un relato que se lee de un tirón, y que, a pesar de la sencillez de su trama, guarda cierta intriga que nos invita a terminarlo con urgencia. 

Elisa y Rosa, cuñadas, van a la boda de un familiar, y durante el viaje en tren, Elisa cree reconocer al asesino de sus padres durante la guerra civil española. 

El relato está escrito con maestría, como es característico en Laforet: sus metáforas, la creación de ambientes que nos envuelven en los estados de ánimo de sus protagonistas, la construcción de los personajes, así como el ritmo de su prosa son magníficos.  No puedo desear leer unas letras mejores que las que salieron de su pluma.  

Leer a Carmen Laforet me enriquece el alma y el cerebro a un tiempo, y de una manera absoluta. Sus historias me hacen sentir feliz y plena, porque Laforet no esconde nada: retrata la vida tal cual, como ella la percibía.  Esta honestidad para consigo misma y para con los lectores es un compromiso que admiro con verdadero entusiasmo. 

Desde Nada, no había leído a Laforet, y con El viaje divertido se me ha despertado ese apetito por su obra que había permanecido dentro de mí siempre, aunque algo aletargado. 

Importante el retrato que Carmen hace de dos mujeres muy distintas, y de dos hombres igualmente dispares: sus respectivos maridos. 
Si bien Elisa pareciera débil al principio y Rosa una mujer respetable, segura de sí misma y casi cercana a la perfección, a medida que leemos y desmadejamos el ovillo, descubrimos que ante la adversidad Elisa es fuerte, compasiva e imbatible, mientras que Rosa se quiebra ante una realidad que no se atreve a mirar y mucho menos a afrontar. 

Así, Elisa, regañada y subestimada por su marido Luis en un principio, se torna, tras el supuestamente divertido viaje, en una mujer admirada por su cónyuge, y no solo respetada por él, sino respetable ante el mundo. En cambio a Rosa parece sucederle todo lo contrario. 

Tras el irónico título (el viaje resulta ser un momento de angustia, crisis y crecimiento personal) la autora ha desgranado una historia durante la cual hemos podido comprobar cómo pueden cambiar las personas en solo unos días.  

No falta en el relato la crítica a las costumbres de la época, que infravaloraba a las amas de casa retratando el machismo imperante entonces y también el feminismo que comenzaba a nacer.  Laforet resuelve la situación con elegancia, basando la importancia de la mujer en la autoestima, en el respeto hacia una misma, y en la fortaleza, así como en la seguridad que se adquiere con la madurez.  Asimismo deja al hombre en un lugar un tanto inferior, haciéndolo parecer ridículo en ocasiones, al darse este un exceso de importancia ante las mujeres.  No obstante es justo subrayar que también pone de relieve la presión que sufrían los hombres al ser juzgados como personas débiles si mostraban abiertamente sus sentimientos, por ejemplo. 

Me ha encantado este relato, y, por supuesto, lo recomiendo. No pueden dejar de viajar alegremente por Madrid sin estas señoras... 
¡Feliz lectura!