domingo, 18 de febrero de 2018

Playa en septiembre



Miraba el mar. Estaba de vacaciones y cada día iba temprano a disfrutar de la paz de la naturaleza, del sonido inconfundible de las olas, de los primeros rayos de sol y del agua fría salobre. Lo amaba; amaba al mar sin condiciones, aunque la revolcasen las olas y la tirasen, aunque le diese miedo nadar hacia lo profundo, o la pusiese en peligro con un temporal. Cuantas más altas las olas, más la hechizaban;  cuando venía poniente y el mar se teñía de verde, más se enamoraba.

Le gustaba ir sola. Era su espacio, su intimidad, su momento del día exclusivamente para ella, acompañada por sus libros, su música y las gaviotas.

Una vieja novela reposaba en sus piernas. Su mirada se perdía en el horizonte.
Aquel día un chico vino a verla:
-¿Tienes fuego?
-Sí.
Buscó el mechero precipitadamente y se lo tendió con una sonrisa. La voz del muchacho se perdía entre el estrépito sordo del chocar de las olas en la orilla.  Se puso una mano como visera improvisada y le miró, todavía sonriendo. "Es un chico más que se ha olvidado el mechero", pensó ella.
Él tartamudeaba nervioso, tratando de alargar el momento como fuera. «Es una una chica más que me da largas», pensó él. Y así, después de darse las gracias y despedirse brevemente, los dos se sintieron rechazados sin haber hecho ninguna propuesta, sin haberle dado una oportunidad a la esperanza, sin preguntas sinceras ni respuestas posibles.

Daban las doce y el sol estaba en todo lo alto cuando todavía se miraban furtivamente desde la distancia sin saber que se gustaban. 

6 comentarios:

  1. Excelente tu cuento Carol !!
    Cuánts veces y a cuántas personas les pasa lo que a tus protagonistas, por presuponer y no animarse a interactuar... Una pena, no?
    Muy bien logrado el cuento!
    Cariños a montones para vos!!
    Lau.

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    1. ¡Muchísimas gracias, querida amiga Laura! ¡Cuánto me alegra que pases por aquí y dejes comentario además!
      Tus palabras me animan mucho a seguir escribiendo cada día para mejorar.
      Es verdad que hay que lanzarse para no perder ninguna oportunidad, porque el "no" siempre lo tenemos, ¿no es cierto? Tenemos que ser los protagonistas de nuestras vidas, y no podemos serlos si no somos valientes.
      Besos y abrazos, Lau:
      Carol

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  2. Me resulta una buena narrción, amiga. Discursa con muy buen ritmo y mejor gusto.

    Besos

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    1. ¡Siempre tan fiel a este blog, tú, mi amigo, José Valle Valdés!!! ¡Muchísimas gracias por ello!!!
      Tus palabras siempre alentadoras me animan a seguir escribiendo.
      Gracias por la amistad y por tus comentarios, por el tiempo dedicado a leer mis escritos y por todo, amigo.
      Besos y abrazos desde España.
      Carol

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  3. Es verdaderamente un placer leerte amiga Carol. Cuantas oportunidades perdidas por no atreverse...o pa veces por pereza...Une fuerte abrazo :)

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    1. ¡Qué alegría verte por aquí, querido amigo Eric!¡Muchas gracias por pasarte!!!!
      Gracias también por tus palabras. Significan mucho para mí.
      Es verdad que hay que aprovechar cada momento y atreverse..., quizás por evitar estas situaciones me volví impulsiva. ;)
      Abrazote.

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