sábado, 20 de enero de 2018

MIGUEL ÁNGEL BLANCO EN EL RECUERDO; UNA MIRADA A ORTEGA LARA

Prólogo

No quise verlo. Dolía demasiado.  Durante esa cuenta atrás marcada por E.T.A. aquel 10 de julio de 1997, no era capaz de asomarme a la televisión más que intermitentemente. Sabía que habían secuestrado a una persona y que las horas contaban. Sabía que la matarían si el Gobierno Español no cedía a las peticiones de la banda terrorista. Sabíamos que no cederíamos. Teníamos la esperanza de que ese prisionero saliese con vida. Rezamos, salimos con las manos blancas pintadas, en alto, pidiendo la libertad de Miguel Ángel Blanco. El país era una marea de manos blancas. Un mar sin límites pidiendo paz y justicia. 
Lo asesinaron. 
Y mi vida se partió en dos mitades. 








Miguel Ángel Blanco y Ortega Lara

Ortega Lara tras la liberación


Ortega Lara hoy día





Para comprender el secuestro y asesinato (si es que tales actos se pueden comprender) de Miguel Ángel Blanco hay que remontarse al secuestro de José Antonio Ortega Lara, el más largo perpetrado por ETA.
Hay que tener en cuenta que los terroristas, defiendan los ideales que defiendan, sean de la nacionalidad que sean, son crueles hasta el límite, puesto que son radicales, así que no importa tampoco preguntarse si fue personal o no, o si un suceso fue verdaderamente desencadenante de otro. Tal vez fuera una venganza, o no; quizá solo era un medio para un fin, y después otro, y otro, y si le dábamos lo que querían, estábamos perdidos.  Nos seguirían chantajeando con violencia. Nadie estaba dispuesto a eso. 

José Antonio Ortega Lara era por entonces un funcionario de prisiones español (hoy día está retirado). Fue secuestrado en el garaje de su casa al volver del trabajo el día 17 de enero de 1996. E.T.A. exigió para su liberación el traslado de los presos de la organización terrorista a las cárceles vascas. Hay quien asegura que exigieron mucho más (liberación de presos, incluso recompensa económica). Lo cierto es que fue retenido y torturado cruelmente durante quinientos treinta y dos días en un zulo en penosas condiciones ubicado en Mondragón.
Cercano al río Deva, el zulo presentaba considerable humedad.  Hay que destacar que a José Antonio lo privaron de la luz natural del sol, que lo desubicaron en cuanto a tiempo y a espacio (encendían luces por la noche haciéndole creer que era de día y al contrario; asimismo, no tenía reloj ni podía contar el tiempo), que el zulo se hallaba bajo el suelo de una nave industrial, oculto debajo de una máquina de tres toneladas y media, y que medía tres metros de largo por dos metros y medio de ancho y un metro ochenta de alto. Ortega Lara apenas podía dar tres pasos dentro de aquel agujero. 
Ortega Lara pidió a sus secuestradores poco antes de su liberación que lo matasen, puesto que estaba seguro de que el Gobierno no cedería a los chantajes de unos terroristas. Siempre creyó en una España libre y mantuvo una dignidad extraordinaria hasta el final de su secuestro. 

El 1 de julio de 1997 la Guardia Civil lo localizó, liberándolo. En la misma operación policial, en la que hubo un despliegue de más de sesenta agentes, fueron detenidos sus cuatro secuestradores.

Según Cayetano González, Director de Comunicación del Ministerio del Interior de 1996 a 2001,  en "Hora Punta", emitido el 17 de enero de 2018, "la liberación fue un duro golpe para E.T.A." y que tras esta, "el diez de julio se recibe una llamada a las tres y media de la tarde en la centralita del Ministerio del Interior que solicita hablar con la secretaria del ministro. Se pasa la llamada sin ningún tipo de filtro y la secretaria que contesta oye lo siguiente: "Hijos de puta, lo de Ortega Lara, lo vais a pagar." Localizada la secretaria jefe, se lo dice al ministro, y hacia las cinco menos cuarto de la tarde es cuando el presidente en aquel momento del País Vasco  llama al Ministro de Interior para decirle que habían secuestrado a un concejal del Partido Popular, de Ermua, Miguel Ángel Blanco". Además afirma que fue la "crónica de una muerte anunciada". 

Miguel Ángel Blanco fue buscado por algunos miembros del comando donosti.  F.J. García Gaztelu, alias "Txapote", Irantzu Gallastegui Sodupe, "Nora" y J.L. Geresta Mujika, "Oker", lo localizaron el día diez  a las tres y media, y, tras abordarlo, lo metieron en un vehículo oscuro. A las seis y media los etarras pidieron el acercamiento de los presos de E.T.A. a cárceles del País Vasco, en un comunicado que fue reproducido en la emisora de radio Egin Irratia, diciendo que si antes de las dieciséis horas del sábado, día doce, el Gobierno, presidido por José María Aznar, no llevaba a cabo el arcercamiento de los presos, ejecutarían a Blanco. 

El concejal fue retenido en un lugar aún desconocido donde lo maniataron y permaneció hasta el día del ultimátum. El 12 de julio, tres terroristas lo introdujeron en el maletero de un vehículo y lo llevaron a un descampado de la localidad de Lasarte-Oria, en Guipúzcoa. Viendo que las exigencias no se habían cumplido, Gaztelu le disparó dos veces en la nuca.   

Blanco no murió en el acto. Una pareja que paseaba por el campo en Azokaba lo descubrió aún con vida. Fue trasladado a la Residencia Sanitaria de Nuestra Sra. de Aránzazu, pero no se pudo hacer nada por su vida. Falleció a las cinco horas de la madrugada del trece de julio de 1997.

Miguel Ángel Blanco







Miguel Ángel Blanco y los españoles
El asesinato de Miguel Ángel Blanco supuso el principio del fin de E.T.A. Hubo importantes movilizaciones en todo el país en repulsa por el terrorismo.  Se comenzó a hablar del "espíritu de Ermua", y se creó la Fundación Miguel Ángel Blanco. La entidad promotora de esta Fundación fue RTVE. 

El 30 de junio de 2006 fueron juzgados los responsables: Txapote, y Nora, a quienes se les condenó a cincuenta años de prisión.  Mujica se suicidó dos años después del asesinato. 

Todavía hoy, Miguel Ángel Blanco supone un símbolo de lucha por la paz, y repulsa por el terrorismo. Nunca tanta gente se había manifestado a la vez hasta entonces pidiendo por una causa común: por la libertad de Miguel Ángel. 


ETA dejó las armas en el año 2011.


Epílogo

Es una agradable tarde de verano, estoy paseando por el centro de la ciudad y de repente veo una furgoneta con un rostro que me llama la atención.  Es un chico muy guapo. Lo conozco. Es Miguel Ángel Blanco. Vienen desde Ermua recorriendo España, me cuenta un chico joven cuando me acerco, recaudando fondos para la Fundación. Les compro un bloc y un bolígrafo, y me pregunta si quiero dejar un mensaje escrito para la familia de Miguel Ángel. Sorprendida, asiento y veo que alrededor hay personas haciendo lo propio. Me siento y pienso lo que voy a escribir. Se lo paso al chico y le doy las gracias sinceramente. Sé que Miguel Ángel Blanco ya no se irá de mi corazón jamás. 




Fuentes:
Hora Punta
Wikipedia
Periódico El País












4 comentarios:

  1. Hoy 20 años después podemos respirar con un poco de alivio al pensar que ese grupo terrorista está desarticulado, que no volverán esos tiempos de terror, chantajes, atentados, asesinatos e injusticias. Esa injusticia que cometieron con Lara y con Blanco. Recuerdo muy bien aquel verano, y lo que nos marcó, la oleada de repulsa, la lucha por la paz, por defender de la sin razón a todos los inocentes que se convirtieron en mártires de causas que nunca buscaron el diálogo, que impusieron su pensamiento a golpes de pistola y bombas.
    Es muy importante recordar cómo fue el pasado, solo para ver con perspectiva que hemos ganado y cómo nos marcó crecer en un país que fue azotado por el terrorismo más cruel.
    Muy buen artículo el tuyo Carol.
    Un abrazo ��

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    1. Muchísimas gracias, Ana. Era justo lo que quería transmitir. Recordar el pasado para aprender de los errores, para que no se repita.
      ¡Gracias además por pasarte siempre por aquí, querida amiga!
      ¡Abrazos y besos, Ana Bohem!!!😘😘😘❤❤❤❤

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  2. Muy buen artículo, amiga. Con, aun, mejor epílogo. Visité varias veces Bilbao, cuando el ETA estaba en su apogeo. Debiéramos aprender...pero, desgraciadamente, cada día es más corta la memoria histórica del hombre. ETA tenía sus simpatizantes, porque como muchos grupos terroristas, comenzaron como movimiento del pueblo, y se fueron radicalizándose hasta llegar al terrorismo. Por suerte, la parte francesa no se les unió —sólo se prestó para que escondieran sus arsenales—. Increíble la cantidad de armas y explosivos que llegaron a acumular. Por eso no se puede creer en palabras y consignas; hay que creer en los hechos. Hoy día, no me significa nada las palabras "izquierda, derecha, democracia, socialismo, etc.", y todas esas hermosuras de los "derechos humanos y las libertades". El emporio de los medios de comunicaciones está en manos de ése 1%, que aclama al Imperio gobernante del Mundo. Pero, pensar duele y al hombre no gusta del dolor. Te felicito.

    Beso

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    1. Querido amigo:
      Es duro lo que comentas, y es difícil verlo cuando uno viene durante unos días.
      Comprendo que la gente crea solo en los hechos, pero si no creemos en las palabras, ¿qué nos queda entonces? ¿Por qué y para qué escribir?
      Querido amigo, tú que eres escritor como yo, tienes esperanza en la palabra, pues si no, ¿para qué un blog?
      Es cierto que algunas palabras en boca de ciertas personas carecen de significado, pero la literatura comprometida todavía existe, y para eso y por eso luchamos, ¿no es verdad?
      No menos cierto es que Nietzsche nos avisó del "eterno retorno", y creo en él tanto como en el ansia de poder que padece la humanidad.
      Este artículo se escribió con el ánimo de recordar una barbarie que sacudiera conciencias paa que no se repitiera. Tal vez llegue a alguien a quien de verdad piense que las armas no son el camino, sino el diálogo, a alguien que descubra que las guerras solo son un negocio que dirigen los altos mandatarios, y que en el fondo no importa cómo se llamen las cosas mientras se sepa de qué va todo.
      Así que importa la palabra "Democracia" si la pronuncia un dictador. Claro que importa. Para saber que te están engañando. Importa saber si tu voto está siendo manipulado o no. Por eso y para eso leemos: para saber nuestros derechos, entre otras muchas razones.
      No me quiero ir por las ramas, solo decir que a mí me queda alguna esperanza, mucha, diría yo, y por eso siempre recordaré a Miguel Ángel Blanco públicamente y a todas las víctimas del terrorismo o de cualquier barbarie injusta.
      Besos y abrazos, querido amigo.

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